La primera grabación de voces paranormales que se conoce, ocurrió en la lejana
Siberia, en 1901. Por aquellas fechas, un antropólogo norteamericano llamado Waldemar Bogras se encontraba estudiando
a la tribu de los Tohouktchi. Con la intención de registrar los cánticos rituales de los chamanes, Bogras había llevado uno
de los primeros fonógrafos, que captaban el sonido a través de una gran trompeta y lo registraba en un rollo cilíndrico.
Al escuchar una de las grabaciones, el antropólogo pudo comprobar que entre las manifestaciones propias
del ritual, se escuchaban unas voces, que por momentos eran más fuertes que las voces de los chamanes, como si hablaran directamente
en la boca de la trompeta.
Fuera de este contexto, y sin buscar contacto alguno, el médico italiano Ferdinando Cazzamalli
realizó algunos experimentos con varios sujetos que poseían determinados desequilibrios psíquicos entre los años 1923 y 1925.
Cazzamalli buscaba respuestas sobre cual era la naturaleza física del fenómeno de la telepatía y cual era el mecanismo de
producía el traspase de información de una mente a otra.
En el curso de sus investigaciones, Cazzamalli recibió extrañas voces paranormales en un receptor de
radio, aun cuando este estaba protegido por una Jaula de Faraday. Esto llevó a pensar, con la convicción de que eran los sujetos
estudiados quienes provocaban el fenómeno, de que la telepatía se propagaba de forma similar a las ondas de radio.
Las primeras voces en cinta magnética Las primeras voces grabadas en cinta magnética, quizá
sean las que se obtuvieron en el laboratorio de física de la Universidad del Sagrado Corazón de Milán por los padres Gemelli
y Ernetti el 17 de septiembre de 1952. Ambos sacerdotes estaban grabando cantos gregorianos en un antiguo aparato,
que utilizaba un alambre a modo de cinta magnética.
En una de sus sesiones, grabaron una voz que no debería estar allí. A este primer registro le sucedieron
otros y las investigaciones de ambos sacerdotes sobre este fenómeno se prolongó durante toda la década, haciendo diversas
pruebas de laboratorio sobre la obtención de voces. Años más tarde, en 1986, el padre Pellegrino Ernetti concedió una entrevista
a la revista italiana Oggi, donde pormenorizó sobre los resultados e investigaciones realizados desde 1952.
Pocos años más tarde, concretamente en 1956, el investigador norteamericano Raymon Bayless también
captó voces de origen paranormal. Durante los trabajos de investigación que estaba llevando a cabo con el psíquico Attila
von Slazay, quedaron grabadas en la cinta magnetofónica voces que no se habían escuchado durante la sesión mediumnica.
Bayless intentó dar a conocer sus descubrimientos a la comunidad parapsicológica, pero sufrió la indiferencia de sus colegas
que no dieron importancia al fenómeno.
Otras personas habían logrado por aquellas fechas voces paranormales en cintas de audio. Un estudioso
de la vida de los insectos, el médico inglés Dr. Thomas E. New, habría conseguido registrar algunas voces que semejaban
a las humanas durante sus trabajos de campo. Luego de una paciente investigación, presentó su informe a otros colegas, pero
acabó renunciando a la investigación y divulgación de este fenómeno para no perder su prestigio profesional.
Algo muy parecido le ocurrió al alemán Karl Hintzman, quien había captado voces ininteligibles
en el campo. Al igual que New, decidió interrumpir drásticamente cualquier investigación al respecto. Y aunque las psicofonías
son un fenómeno presente desde la aparición de los primeros magnetófonos, lo cierto es que popularmente se le atribuye al
pintor, músico y cineasta sueco Friedrich Jürgenson el descubrimiento del fenómeno.
Según su propio relato, el hallazgo de las voces paranormales se produjo de forma totalmente casual:
Fue en el año 1959, cuando Jürgenson se dirigió a un bosque cercano a su casa en Mölnbo, a pocos kilómetros de Estocolmo,
con la intención de grabar los trinos de los pinzones para la banda sonora para un documental sobre la vida de los pájaros.
Allí dejó su magnetófono cerca de un árbol y se alejó lo suficiente para que la cinta pudiera registrar con naturalidad los
trinos de los pájaros.
Algo más que trinos Cuando regresó a su casa dispuesto a escuchar el material grabado, notó
que entre los sonidos propios de las aves, se escuchaban voces humanas, que el investigador identificó como palabras en sueco
y noruego, junto con algo de música. Volvió días después al bosque para grabar nuevamente el canto de los pinzones, esperando
que esta vez ninguna voz "ensuciara" su registro.
Habiendo tomado todas las precauciones para que allí no estuviera nadie, realizó una nueva grabación.
Nuevamente aparecía una voz, que le llamaba por su nombre de pila. En un principio, Jürgenson pensó que aquellas voces pertenecían
a alguna emisora de radio que había entrado accidentalmente por el magnetofón. Luego de algunas pruebas, desechó la idea de
una emisora de radio y pensó que estaba utilizando una cinta reciclada y que aquellas voces pertenecían a un registro anterior.
Luego de repetir la experiencia varias veces y con la certeza de utilizar cintas nuevas, comprobó que las voces se repetían
en algunas grabaciones.
¿Alucinaciones auditivas? Un mes después, y mientras estaba trabajando para una radio, creyó
sentir una voz en alemán que lo llamó por su nombre y que le contaba cosas sobre Rusia. En otras ocasiones, sentía voces en
otros idiomas como por ejemplo el italiano o húngaro, aunque es preciso señalar que Jürgenson -tal como otros de los más importantes
investigadores del tema- era un experto políglota.
Como las voces normalmente eran inaudibles durante la grabación y solo se convertían en un leve susurro
al escuchar la cinta, Jürgenson había afinado su oído hasta el punto en que cayó en una especie de proceso de alucinaciones
auditivas, donde interpretaba como voces casi cualquier sonido: el ruido de la lluvia, chasquidos, etc. Ante esta situación,
decidió suspender sus experimentos durante algunos meses.
Luego de reanudar las pruebas, había un "mensaje" que siempre se repetía y que lo invitaba a seguir
escuchando. Ya dispuesto a abandonar por el cansancio, Jürgenson creyó escuchar en su magnetófono una voz que le decía -...
espera, espera, escúchanos. A partir de este momento, se dedicó totalmente a la investigación de este fenómeno.
Después de varios meses de pruebas, y con la convicción de que las voces de las cintas pertenecían
a seres ya fallecidos, presentó sus grabaciones con las voces a los miembros de la Sociedad de Parapsicología de Estocolmo,
aunque, como era de esperar, no le dieron demasiada importancia al fenómeno.
Presentación en sociedad de las voces El desinterés de los parapsicólogos suecos por las
"voces" no fue motivo de desaliento para Jürgenson, quien publicó en 1964 su primer libro bajo el título de Rosterna frän
Rymden (Voces del Universo), donde además de describir detalladamente la metodología necesaria para obtener las "voces",
manifestaba su opinión sobre el origen del fenómeno. Para el cineasta sueco, las voces no provenían de ningún elemento físico
sino del "Más Allá".
Algún tiempo después, Jürgenson publicó su segundo libro bajo el arriesgado título de Comunicaciones
por radio con los muertos donde afirmaba -sin ningún tipo de reservas- que era posible mantener comunicaciones relativamente
fluidas no solo con personas allegadas ya fallecidas, sino que también su método servía para comunicarse con personajes históricos
de todas las épocas.
Los científicos de entonces no refutaron ni debatieron en ningún momento las tesis de Jürgenson, sino
simplemente lo ignoraron a él y a sus libros. Otro tanto de lo mismo hicieron los parapsicólogos, a excepción del letón Konstantin
Raudive, quien en aquellos años residía en Suecia. Este hombre llevaba años investigando fenómenos relacionados con la
Parapsicología, en especial en todo lo relacionado con la supuesta vida después de la muerte, habiendo publicado el libro
sobre el tema El hombre del caos y su superación.
Raudive conoció a Jürgenson en 1964, y le pidió que reprodujera ante él el fenómeno de las voces. Así
lo hizo Jürgenson , quien hizo escuchar a Raudive y un grupo de amigos una selección de sus mejores registros. Raudive quedó
impresionado con el fenómeno de las voces y vio en él una oportunidad para demostrar, con métodos empíricos la supervivencia
de algún tipo de vida después de la muerte física.
Un trabajo en común Desde ese momento, ambos investigadores comenzaron a trabajar juntos
en la obtención de "voces". Fue una de estas voces obtenidas en cinta magnetofónica, la que impresionó sobremanera a Raudive.
En ella, el investigador asoció la voz a la reciente muerte de su secretaria Margaret, con quien parecen "conversar"
aquellas voces. En el curso de sus experimentos, ambos investigadores tomaron nota no solo de los contenidos de los "mensajes",
sino también de las condiciones en que fueron obtenidas las voces.
Tras haber obtenido una ingente cantidad de registros psicofónicos, llegaron a la conclusión de que
las grabaciones de mejor calidad habían sido obtenidas en verano, después de la puesta de sol y cuando el tiempo estaba frío
y seco. En cambio las erupciones solares o la aurora boreal afectaban seriamente a la calidad de las voces obtenidas.
Esto hizo pensar a muchas investigadores, y no sin razón, que el fenómeno de las voces podían deberse
a fenómenos de interferencia electromagnética, y más concretamente a emisiones radioeléctricas que muy fácilmente podían "colarse"
-y de hecho lo hacen en algunas ocasiones- en el magnetofón. Este argumento se apoya en el hecho de que las ondas de radio,
al igual que las "voces", se ven seriamente afectadas por las tormentas solares y la aurora boreal . Si además tenemos en
cuenta la precariedad de la tecnología de la época, en principio no es descabellado pensar que alguna emisora de radio se
"colase" por el magnetofón y dejase algún sonido grabado.
Posteriores investigaciones descartaron de que el fenómeno se deba exclusivamente a emisoras de radio,
ya que en diferentes laboratorios de todo el mundo se obtuvieron psicofonías bajo el más estricto control, utilizando micrófonos
en cámaras insonorizadas, Jaulas de Faraday, etc.
El propio Jürgenson asegura haber realizado grabaciones en presencia de técnicos de renombre, como
T.Laurent, profesor en el politécnico de Estocolmo o el Ingeniero electrónico Lemke de Münich; siendo imposible cualquier
recepción de señales externas debido al fuerte blindaje de los aparatos electrónicos. Pero antes de seguir avanzando en
las primeras investigaciones, conviene detenerse un poco en la figura de Jürgenson.
Su vinculación con la Iglesia Católica ha provocado ciertas suspicacias entre algunos investigadores
que dudan del descubrimiento casual de las voces, ya que Jürgenson bien podía haber conocido las investigaciones de Gemelli
y Erneti. Jürgenson falleció en 1987, habiendo publicado tres libros y docenas de artículos, muy pocos traducidos al castellano.
Las investigaciones de Hans Bender El alemán Hans Bender es quizá uno de los más famosos
parapsicólogos europeos. Fue director del Instituto de Zonas Limítrofes de la Psicología y la Psicohigiene, dependiente de
la Universidad de Friburgo de Brisgovia. Entre sus investigaciones, figuran los más importantes casos de la parapsicología
mundial, incluyendo el fenómeno psicofónico.
Bender había realizado numerosas pruebas junto a Friedrich Jürgenson -que se extendieron a lo largo
de varios años- donde se constató empíricamente la realidad del fenómeno psicofónico, aunque Bender difería en la interpretación
del origen de las voces.
La primera de las investigaciones de Bender, luego de algunos contactos previos con Jürgenson, tuvo
lugar en el verano de 1964, en el Instituto Alemán de Física de campo, ubicado en Northeim. Allí estuvieron presentes miembros
de este instituto, técnicos de sonido, doctorados en física y varios miembros del Instituto de Friburgo. En la experiencia
se utilizaron varios magnetófonos de la mejor calidad en aquel entonces.
Durante la experimentación destinada a la captación de voces paranormales, surgieron -según el informe
de Bender- numerosas voces muy débiles, que solo pudieron ser interpretadas por Jürgenson, pero se grabaron otras que fueron
percibidas por la mayoría de los presentes y parcialmente comprendidas. En el transcurso de otra grabación, en la que se utilizaron
dos magnetofones Uher Report simultáneamente, se grabó una disertación de Jürgenson sobre el fenómeno de las voces.
Una de las copias aparecieron algunas inclusiones psicofónicas. En una copia destinada al Instituto que regentaba Bender,
surgieron nuevas voces en la cinta magnética. Posteriores análisis sobre el espectro de frecuencias, confirmaron la presencia
de estas voces en la nueva grabación.
Esta primera fase de la experimentación realizada por Bender y su equipo, se limitó a analizar exclusivamente
las voces registradas directamente en cinta magnética, excluyéndose las recogidas a través de la radio por existir mezclas
de voces de emisiones normales con las presuntamente paranormales, pudiendo ocasionar confusiones. Las primeras conclusiones
de este estudio apuntaban a la objetividad de los fenómenos, descartándose cualquier manipulación de las cintas o los equipos;
o posibles confusiones o errores de interpretación.
Continúan los experimentos Las investigaciones del Instituto de Friburgo sobre el fenómeno
de las voces, se vieron interrumpidas durante algún tiempo. Por aquel entonces, el fenómeno psicofónico cobró un protagonismo
especial, generando gran expectación en todo el mundo.
Los experimentos con Friedrich Jürgenson y las voces se retomaron durante los primeros meses de 1970.
Esta nueva fase se desarrolló en Nysund durante los días 3 y 8 de mayo de 1970, con la total y desinteresada colaboración
de Jürgenson. Participaron en el experimento, las siguientes personas: el Dr. J.Keil, del Departamento de Psicología
de la Universidad de Tasmania, N. Lemke y su esposa, L. Belanger y el propio Hans Bender. Los participantes
se dispusieron alrededor de una mesa redonda, excepto Jürgenson que se quedó junto a su magnetofón (un Uher Report
4000).
Delante de cada uno de los participantes de la mesa, se dispuso un micrófono al que posteriormente
se le agregó un pequeño tubo de cartón de 30 cm de longitud para orientar el sonido. Suspendido del techo, sobre la mesa,
se colocó otro micrófono conectado al magnetófono de Jürgenson. El resto de los sensores estaban conectados a cada uno de
los canales de otros dos magnetófonos; y todos ellos estaban unidos a través de cables de corta extensión (máximo 2,5 metros),
de modo que no interfiriera ninguna señal de radio. Un último micrófono estaba conectado a un osciloscopio, de modo que se
pudiese monitorear gráficamente cualquier sonido captado.
Como medida de precaución, las cintas magnetofónicas a utilizar -nuevas todas ellas- se rebobinaron
sobre carretes metálicos, con el fin de eliminar cualquier carga de electricidad estática. El ingeniero Lemke rastreo toda
la habitación con un receptor de radio especialmente acondicionado, con el fin de detectar emisiones de alta potencia que
pudieran interferir en la experiencia. Las pruebas realizadas presentaron a esta posibilidad como excluida.
Resultados de las experiencias Una vez creadas y verificadas todas las condiciones, se realizaron
docenas de grabaciones con esta disposición. Al escuchar las cintas, se pudieron percibir inclusiones psicofónicas comprensibles
para los presentes en 17 ocasiones.
El primer experimento realizado dio resultados positivos. Intercalada entre una conversación entre
Lemke y Jürgenson, en la que estaban hablando sobre una antena, se podía oír una voz que decía "SO HO HO". La psicofonía
era claramente audible en uno de los magnetófonos, mientras que en los otros la voz era mucho más débil. Una vez visualizado
el contenido de estas sílabas se presentaba como una "S" sonora, seguida de la repetición de la vocal "O" en tres ocasiones.
Según Bender, "La formación fonética de esta manera objetiva daba la impresión de un infantil intento de simular que se
habla en chino y podía tener relación con una conversación anterior mantenida con Jürgenson".
El trabajo de Raudive Konstantin Raudive es sin duda alguna uno de los referentes más importantes
en la divulgación de las voces paranormales en cinta magnética. Al igual que Jürgenson, la vida Raudive fue un constante peregrinar
por varios países de Europa. Estudió filosofía e historia de la Literatura en París y España, donde fue nombrado "Embajador
del espíritu español" por su traducción al letón del emblemático Don Quijote. Sus estancias en Alemania y Suecia
ampliaron su condición de políglota, lo cual se vería reflejado también en sus trabajos con las psicofonías, donde al igual
que a Jürgenson- las "voces" le hablaban en varias lenguas.
Luego de sus trabajos en común, y por discrepancias de criterios, Raudive y Jürgenson continuaron sus
trabajos cada uno por separado a partir del año 1969. Por su parte, el investigador letón siguió realizando experimentos
con las voces, utilizando una sencilla grabadora con la que realizó más de 100.000 registros. A veces, acoplaba a su magnetofón
una radio, al igual que realizaba Jürgenson por indicación de las voces. Él estaba convencido que entre la banda de frecuencias
que separa dos emisoras, resultaba más fácil el manifestarse a sus pretendidos interlocutores. Entre ellos, Raudive aseguraba
identificar las voces de personajes como Carl Jung, Adolf Hitler o Wolfgang von Goethe.
En la actualidad No nos equivocaríamos mucho si decimos que en todos estos años no ha habido
grandes adelantos en el estudio de las psicofonías. Para los que sostienen que se trata de un fenómeno psicokinético, tal
como sugirió Hans Bender hace ya algunas décadas, nada hay de nuevo más que una teoría que no acaba de probarse.
Por otra parte, los que desde un primer momento vieron en el fenómeno una suerte de tecnoespiritismo,
un contacto con las personas fallecidas, han perfeccionado sus teorías creando una cosmogonía propia sobre la vida más allá
de la muerte. Esta forma de entender la supervivencia surge de los supuestos contenidos de las voces, y se engloban en lo
que se conoce con transcomunicación instrumental (TCI). Hoy en día la TCI, es más que una serie de fenómenos donde se interpreta
un fenómeno de voces e imágenes paranormales como una comunicación con el más allá. La TCI es también un fenómeno de alcance
social. Existen en el mundo miles de personas que intentan, con una simple grabadora, captar las voces de sus familiares fallecidos.
Los socios de asociaciones de personas en duelo que buscan consuelo en unas voces psicofónicas, se
cuentan por miles en todo el mundo. Y a pesar de todo ello, la aceptación de este fenómeno como prueba de la supervivencia
a la muerte, sigue siendo cuestionable en términos científicos, y solo son una 'prueba' para quienes así deseen considerarlo
en función de sus propias experiencias. Entretanto, las psicofonías han entrado en su segundo siglo de existencia, sin pruebas
determinantes sobre cual es su origen ni los mecanismos por los que se produce. |